El objetivo es que estos materiales, actualmente bloqueados en los pantanos, lleguen a los cursos bajos de los ríos y contribuyan a la recuperación de las arenas. Esta iniciativa se inspira en pruebas piloto realizadas en el río Ebro.
Una de las fórmulas propuestas consiste en generar crecidas artificiales mediante la apertura de compuertas de los embalses, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. La ACA ya disponía de una partida presupuestaria para la gestión de sedimentos, pero la sequía impidió su ejecución. El proyecto se abordará en el próximo ciclo de planificación, con un presupuesto ampliado.
Mònica Bardina, jefa del departamento de planificación y restauración del medio de la ACA, explica que la idea es incorporar el presupuesto no invertido y dedicarle más esfuerzos. Años atrás, se realizó un pequeño experimento para comprobar la viabilidad de trasladar sedimentos desde la cola del embalse hasta la presa para movilizarlos.
Para llevar a cabo esta operación, se requieren dos condiciones: que se realice en un periodo de lluvias para no perder agua dulce, y que haya sedimentos concentrados cerca de la presa, algo que no siempre sucede, ya que a menudo se encuentran en la cola del embalse.
Albert Rovira, técnico de la ACA, señala que una posibilidad es desembalsar por debajo una vez al año, aunque la incertidumbre respecto a las lluvias en el Mediterráneo limita esta opción. Este sistema se ha probado con éxito en los embalses de Mequinenza, Riba-roja y Flix en el Ebro, si bien el traslado de sedimentos aún es limitado.
Las cuencas internas de Cataluña también sufren la ausencia de sedimentos, necesarios para mantener el equilibrio entre el río y el mar. Aunque los grandes embalses como Sau o Susqueda retienen menos sedimentos por su ubicación en los tramos altos de los ríos, la ACA prepara proyectos para los embalses del Foix y el Gaià, situados en los tramos finales.
Además de las crecidas controladas, se prevé retirar pequeñas presas y azudes obsoletos que interrumpen el tránsito natural de arenas. Esta actuación implica un cambio de mentalidad, considerando los sedimentos como parte del río y no como residuos. La retirada de barreras también mejora el paso de peces y el funcionamiento del ecosistema.




