El proyecto municipal incluye la creación de un centro de procesamiento y visualización de imágenes que estará ubicado en las dependencias de la Guardia Urbana. Esta infraestructura permitirá monitorizar los flujos de personas en la vía pública.
La medida ha abierto un debate sobre el equilibrio entre el derecho a la seguridad colectiva y la protección de la intimidad individual. Mientras algunos sectores cuestionan la privacidad, la decisión se enmarca en la necesidad de prevenir problemas de seguridad en una ciudad de 50.000 habitantes.




