Adiós a las latas de mejillones, almejas y sardinas tal como las conocíamos

Una nueva normativa en el BOE exige una identificación más precisa de los productos del mar en conserva, cambiando su comercialización.

Imagen genérica de latas de conservas de pescado con etiquetas detalladas.
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Imagen genérica de latas de conservas de pescado con etiquetas detalladas.

El Real Decreto 1082/2023, vigente desde principios de año, ha transformado la forma en que se comercializan las conservas de pescado y marisco, obligando a una identificación más precisa de los productos.

La normativa actual exige que los envases de conservas de pescado y marisco sean más explícitos sobre su contenido. Términos como "sardineta" dejan de ser comodín y solo podrán utilizarse para ejemplares que cumplan unas medidas específicas establecidas por la ley.
Esta reforma afecta también a otras denominaciones como el jurel, la melva canutera, la merluza o las angulas, cuyas designaciones quedan ahora delimitadas por criterios oficiales reconocidos a escala nacional e internacional. El objetivo es garantizar que los consumidores sepan exactamente qué están comprando.
Más allá de los nombres de los productos, la nueva regulación también requiere que cada envase incluya el nombre científico de la especie, la zona de captura o procedencia, y la forma de presentación del producto (ventresca, lomo, filete, huevas o desmigado). Los mejillones, almejas y berberechos se suman a este sistema unificado, actualizando regulaciones que en algunos casos tenían más de cuarenta años.
Las autoridades actualizarán anualmente los listados de denominaciones válidas. Los incumplimientos de esta normativa podrán acarrear sanciones administrativas. Aunque el contenido de los alimentos no cambia, la claridad en el etiquetado representa un paso importantísimo para que las familias puedan tomar decisiones más informadas sobre los alimentos que consumen.