La pieza, realizada mediante un esgrafiado sobre una teja romana, servía para señalizar la ubicación de una tumba en un pavimento de mortero. Este descubrimiento se ha producido en el marco de las excavaciones realizadas por catorce estudiantes de universidades de Cataluña, Francia e Italia, junto con la Escuela de Restauración.
Los trabajos arqueológicos también han permitido avanzar en la reconstrucción de la forma original del monasterio de Santa Maria, fundado en el siglo X. Además, se han identificado estructuras en el subsuelo de un edificio situado al este del recinto que datarían de entre los siglos IV y VII, así como restos que podrían corresponder a los siglos VIII-IX, una época que hasta ahora se consideraba de abandono en la zona.
“"La Ciudadela no deja de sorprendernos. Cada campaña arqueológica nos descubre nuevas piezas de la historia de Roses y refuerza el valor de un patrimonio único."




