En Bassella, el consistorio ha decidido levantar el decreto que limitaba el acceso a la Ribera Salada, aunque se mantiene la vigilancia. La medida se había tomado para evitar la masificación que se produce cuando otros municipios cercanos cierran sus espacios naturales, hecho que desplaza a los visitantes hacia zonas sin ordenanzas propias de regulación.
Por su parte, en Coll de Nargó, el ayuntamiento ha regulado el acceso a los ríos Sellent y Valldarques. La decisión se fundamenta en la prohibición de encender fuego en espacios abiertos, una medida preventiva ante la detección de barbacoas realizadas cerca de la masa forestal. El municipio no descarta reactivar estas restricciones si las condiciones meteorológicas empeoran.
En Organyà, la situación es diferente, ya que el cierre de Les Basses de Fontanet y la Font de Bordanera responde a una recomendación de los Agents Rurals. En este caso, el motivo principal no es el fuego, sino el aumento de actos incívicos y el aparcamiento irregular de vehículos en terrenos privados, una problemática que se ha agravado con el incremento de la afluencia de visitantes.
Los responsables municipales coinciden en que la combinación de temperaturas récord y la falta de precipitaciones mantiene el peligro de incendio en niveles elevados. Esta situación se ve agravada por el abandono de basura y colillas en entornos naturales, hecho que obliga a los ayuntamientos a tomar medidas de protección del medio natural ante la falta de alternativas gratuitas para los bañistas.




