La IA no sustituirá a los ingenieros informáticos, sino que transformará la profesión

Una asociación de Anoia defiende que la inteligencia artificial aumentará la demanda de profesionales TIC, cambiando su rol.

Imagen genérica de un teclado de ordenador con código.
IA

Imagen genérica de un teclado de ordenador con código.

La Associació per l'impuls de l'Ecosistema TIC de l'Anoia argumenta que la inteligencia artificial no eliminará a los ingenieros informáticos, sino que transformará su trabajo y podría aumentar la demanda.

Recientemente, ha surgido una corriente de opinión que sugiere que la inteligencia artificial (IA) podría llegar a sustituir a los ingenieros informáticos. La idea es que, explicando a una IA el sistema informático deseado, esta lo construiría y ayudaría a utilizarlo, haciendo innecesarios los expertos humanos en software. Sin embargo, desde el ámbito profesional, se defiende una tesis diferente.
Según ingenieros informáticos con décadas de experiencia, la complejidad de definir las necesidades de los usuarios, incluso en problemas mínimamente complejos, demuestra la importancia de la ingeniería informática. Esta disciplina es clave para convertir necesidades difusas en especificaciones precisas y ejecutables que culminan en soluciones informáticas.
Los avances de la IA son innegables, con capacidades para generar imágenes, textos, vídeos e incluso programas de ordenador. Sin embargo, se consideran herramientas con limitaciones, 'simulacros' o 'títeres' sin iniciativa, criterio propio, belleza, valores o sentido de la responsabilidad. Se compara la decisión en momentos de crisis con la de un algoritmo, poniendo en valor la responsabilidad humana.
Se plantea una contradicción: mientras que en otras profesiones como la arquitectura o la medicina se valora la responsabilidad del profesional a pesar del uso de software avanzado, se cuestiona por qué se debería pensar en sustituir a los ingenieros informáticos por herramientas. La previsión es que la IA, al facilitar la creación masiva y personalizada de software, hará aún más necesarios los profesionales que entienden estos programas.
La historia de la programación ya ha mostrado esta dinámica. Hace setenta años, programar era muy complejo, pero la llegada de lenguajes de programación más sencillos disparó la demanda y la necesidad de nuevos programadores. Se prevé que el rol de los programadores cambie, posiblemente hacia tareas más psicológicas, similares a las descritas en la ciencia ficción.
En definitiva, mientras existan problemas por resolver, habrá necesidad de personas que los solucionen. El uso de ordenadores para esta tarea es precisamente el trabajo de los informáticos, lo que convierte a la IA en una herramienta que hace la profesión más imprescindible, no prescindible.