Las instituciones aranesas consideran que la tramitación del PLATER ha ignorado la singularidad institucional y competencial del Valle de Arán. Denuncian que el proceso de elaboración del plan no ha garantizado la participación efectiva de Arán, a pesar de que sus determinaciones tienen una incidencia directa sobre la planificación territorial, ambiental y energética del Valle.
La alegación señala que el PLATER no tiene en cuenta las limitaciones físicas, climáticas y operativas que caracterizan el Valle de Arán, como la orografía, las fuertes pendientes, las condiciones climáticas de montaña, las dificultades de acceso y las limitaciones de conexión eléctrica, que hacen que el territorio no sea idóneo para el despliegue masivo de parques eólicos y fotovoltaicos.
Asimismo, se critica que el PLATER ignora instrumentos de planificación y protección clave como el Pla territorial parcial de l'Alt Pirineu i Aran, el Pla director urbanístic de la Val d'Aran y el Catàleg de paisatge de l'Alt Pirineu i Aran, así como la declaración del Valle de Arán como Reserva de la Biosfera de la UNESCO. Estos instrumentos establecen un modelo territorial basado en la preservación del paisaje y los valores ambientales, incompatible con la implantación generalizada de este tipo de infraestructuras.
El documento considera que el modelo propuesto por el PLATER traslada una carga desproporcionada a los territorios rurales y de montaña, priorizando la implantación sobre suelo no artificializado en lugar de aprovechar espacios ya transformados. El Conselh Generau d'Aran y los Ayuntamientos defienden que la transición energética debe priorizar el aprovechamiento de espacios artificializados y tecnologías adecuadas para cada territorio.
La síndica de Arán, Maria Vergés, ha destacado la unidad institucional del territorio ante un proyecto trascendente para el futuro de Arán. Ha afirmado que Arán está comprometido con la transición energética y las energías renovables, como demuestran las acciones en gestión forestal, biomasa, geotermia y producción hidráulica, pero critica que el PLATER ha ignorado la realidad y el potencial energético del territorio, así como la singularidad y el ámbito competencial aranés.
Vergés ha remarcado que el Valle de Arán no es contrario a las energías renovables ni a la transición energética, y que comparte los objetivos de descarbonización y lucha contra el cambio climático. Como territorio de alta montaña, es una de las principales víctimas potenciales del calentamiento global y, como Reserva de la Biosfera, ha asumido públicamente el compromiso de liderar en el Pirineo una estrategia de desarrollo sostenible.




