La infiltración de agentes de paisano de los Mossos d'Esquadra en una asamblea de docentes, donde se preparaban futuras huelgas, ha generado una fuerte polémica y ha indignado al colectivo de profesores. Fuentes policiales admiten que este tipo de actuaciones no son habituales, especialmente en encuentros sindicales o movimientos sociales no violentos en los últimos años.
La situación ha llevado a los partidos de la oposición a pedir el cese de Josep Lluís Trapero como director de la policía. La consellera de Interior, Núria Parlon, ha intentado gestionar la crisis reafirmando su confianza en Trapero, pidiendo disculpas por el incidente y anunciando la apertura de una investigación interna. A pesar del hermetismo en torno al operativo, fuentes consultadas insisten en que no se ha actuado fuera de la legalidad, aunque ya se han presentado denuncias sindicales.
La Comisaría General de Información de los Mossos, especializada en la prevención de delitos y la recogida de información de inteligencia sobre yihadismo, supremacismo blanco o anarquismo, ha estado en el centro del debate. Fuentes del cuerpo indican que, especialmente desde el movimiento 15-M y el 1-O, se ha intentado ordenar internamente este servicio y definir mejor los límites de sus actuaciones, incluidas las infiltraciones.
El 2017 fue un año clave para la redefinición interna del servicio de información, con un replanteamiento de técnicas de obtención de información a raíz de casos de infiltración de agentes nacionales en movimientos independentistas. Aunque las infiltraciones constantes en asambleas nunca han sido habituales, se establecieron marcos más claros para estas prácticas, consideradas por algunos como técnicas "anticuadas" ante el auge de fuentes abiertas como las redes sociales.
Las escuchas activas se han limitado a entornos potencialmente peligrosos para planificar recursos operativos, especialmente en manifestaciones antisistema. Críticas internas señalan que la infiltración en la asamblea de docentes no tenía sentido, ya que los sindicatos suelen tener interlocutores claros e informan de sus acciones. El exjefe de los Mossos, Eduard Sallent, ha criticado la actuación, señalando una posible falta de planificación y el riesgo de erosionar la confianza ciudadana.
La consellera Parlon ha anunciado una revisión del decreto que organiza los Mossos para delimitar mejor los métodos de información. Esta crisis llega en un momento delicado, con la conselleria ya bajo escrutinio por el plan piloto de policías de paisano en las escuelas. Además, se espera la jubilación del actual comisario jefe, Miquel Esquius, y la posible llegada de una nueva jefatura, lo que podría comportar cambios profundos en el cuerpo policial.




