La formación política ha calificado la situación de insostenible, asegurando que el servicio sufre una degradación constante desde el mes de enero. Según los datos expuestos, la falta de vigilantes en las calles y las averías en las máquinas expendedoras han provocado que el control sobre el estacionamiento regulado sea prácticamente inexistente.
Los representantes municipales han afirmado que el descenso en los ingresos no se debe a una menor afluencia de vehículos, sino a la percepción ciudadana de que el sistema no está operativo. Esta situación, según el grupo, perjudica directamente al comercio local al impedir la rotación de vehículos en el centro de la ciudad.
“"Hoy quien paga la zona azul lo hace prácticamente de forma voluntaria."
Además de la problemática con el estacionamiento regulado, se ha criticado la gestión del equipo de gobierno en materia de movilidad. Se ha puesto el foco en los retrasos acumulados en proyectos de aparcamiento, como el segundo parking de Adif, y en la falta de soluciones para descongestionar las calles del núcleo urbano.




