La polémica se ha originado a raíz del debate de una moción sobre el transporte ferroviario en las Terres de l'Ebre. Durante la sesión, un grupo parlamentario cuestionó la falta de integración del proyecto de autobuses con el diseño de futuro de la estación ferroviaria de l'Aldea-Tortosa-Amposta, defendiendo que esta debería ser la única rótula intermodal de la zona.
Ante estas declaraciones, el consistorio del Baix Ebre ha defendido la necesidad de la infraestructura de autobuses, que cuenta con el apoyo de una empresa del sector. Según el gobierno local, el proyecto es fundamental para mejorar la movilidad territorial y dignificar un espacio que actualmente se encuentra en desuso.
Desde el ayuntamiento se ha subrayado que, a pesar de mantener el compromiso con una futura estación intermodal, no se puede paralizar una actuación que prevé dar servicio a cerca de 120.000 usuarios anuales. Los responsables municipales han calificado las críticas recibidas como un ataque frontal a una iniciativa que consideran vital para el desarrollo de la comarca.




