La tensión es palpable entre los estudiantes ebrenses de segundo de Bachillerato que este martes comienzan la Selectividad. Desde las cuatro comarcas del Ebro, los jóvenes se concentran en la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tortosa para afrontar las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) hasta el jueves. La incertidumbre y la angustia son sentimientos comunes horas antes del primer examen.
La logística para llegar a tiempo al centro universitario varía según el municipio. Mientras algunos institutos organizan autobuses, en localidades como la Ràpita, los propios estudiantes se han coordinado con coches particulares. Para garantizar la puntualidad, se han citado antes de las 7:15 de la mañana, asegurándose de llegar con margen suficiente a Tortosa.
Durante el trayecto, el repaso de apuntes se mezcla con momentos de silencio tenso, miradas por la ventana o música para intentar calmar los ánimos. Las conversaciones giran en torno a los exámenes pendientes, las asignaturas más temidas y las notas necesarias para acceder a los grados universitarios deseados.
Dos estudiantes del instituto Els Alfacs de la Ràpita, Alba Constantino y Alba Gil, expresan nerviosismo pero también confianza en su preparación. Constantino aspira a estudiar Psicología en la URV, mientras que Gil quiere acceder a Filología Clásica en la Universitat de Barcelona. Ambas coinciden en que Historia de la Filosofía es el examen que más les preocupa.
El padre de una de las estudiantes, Joan Josep, que las ha acompañado, subraya la importancia de esta semana para su futuro académico. En la URV, los profesores acompañantes también viven la jornada con expectación, recordando instrucciones clave a los alumnos como tener los móviles apagados y leer atentamente los enunciados.
Finalmente, tras meses de preparación, llega el momento de los últimos abrazos y consejos. La comprobación de datos y el primer examen, lengua castellana y literatura, marcan el inicio oficial de las pruebas para estos jóvenes.




