La pieza artística, que transformó una capilla lateral de la parte barroca del templo, nació de una propuesta anterior de la asociación de comerciantes ACOPA, que pidió a Pisano una colaboración para la iluminación navideña. El artista creó unas palomas con las banderas de Palestina e Israel, una intervención sencilla que simbolizaba la paz y el fin de las guerras. Posteriormente, mosén Martirià Brugada propuso a Pisano ampliar esta idea dentro de la parroquia, dando lugar al Mural de la Paz.
Según la Revista de Palafrugell de julio de 2006, Pisano trabajó en la obra a tiempo completo y de manera altruista, considerándola una aportación personal al pueblo que lo había acogido. Inicialmente pensado como un fresco, el artista adaptó la técnica por problemas físicos, resultando en una pieza de lenguaje mixto que combina cerámica (aproximadamente el 60%), temple, acuarela, oro, latón, vidriera y gres, jugando con la luz, los reflejos y la textura.
El mural se estructura en tres partes: La Creación, inspirada en el Tapiz de la Creación de Girona; La Crucifixión, con un Cristo de raíz románica que incorpora movimiento; y El Árbol de la Vida. El conjunto se complementa con una vidriera, una lámpara central y dos candelabros de forja. La pieza central, La Crucifixión, dialoga con Palafrugell, incorporando elementos como la iglesia de Sant Martí al fondo, recuperando un lenguaje antiguo donde los pintores situaban escenas religiosas en paisajes locales.
El proyecto tuvo una fuerte dimensión colectiva, con la colaboración del ceramista Joan Raventós de la Bisbal, el taller de vidrieras de Josep Maria Bonet (vinculado a la Sagrada Familia) y el palafrugellense Lluís Gich en la forja y latón. La vidriera, con una paloma rodeada de las banderas de Israel y Palestina, refuerza el simbolismo de paz y esperanza de hermandad entre culturas, conectando con el origen de la idea.
La inauguración del 20 de julio llenó la iglesia. El rector Martirià Brugada destacó la voluntad de la parroquia de recuperar patrimonio artístico sacro con artistas locales y el mestizaje de culturas. Pisano reiteró su participación desinteresada. El acto incluyó música y voces diversas, con la coral Akan, el dúo Llama (formado por Sílvia Pérez Cruz y Ravid Goldschmidt) y los violonchelistas Josep y Ramon Bassal, subrayando el diálogo cultural y el sentido inicial del mural.
El artista, nacido en Italia y residente en Palafrugell desde 1990, ha desarrollado una carrera marcada por el vínculo con el Mediterráneo. El Mural de la Paz es una obra singular que trasciende el ámbito litúrgico, combinando creación contemporánea con oficios tradicionales, y hablando de paz a partir de un conflicto concreto y un símbolo universal, arraigada a la vida cultural y artesanal de Palafrugell.




