A las puertas de la temporada estival, la depuradora de Vall-llobrega, ubicada en el Baix Empordà, no ha sido reparada desde que sufrió daños significativos durante el temporal Harry en el mes de enero. Esta situación ha provocado que una mancha aceitosa de aguas residuales sea visible en el mar, llegando hasta la cala de Castell, en Palamós, hecho que genera una gran inquietud entre los futuros bañistas.
“"Debemos evitar que el residuo afecte la costa y las molestias que genera y debemos poder recuperarlo lo antes posible."
El Ayuntamiento de Palamós está monitorizando los controles de calidad realizados por la ACA y el Consorci d'Aigües de la Costa Brava. A pesar de la situación, los tres análisis de contaminación fecal efectuados desde el mes de marzo han indicado que las aguas son aptas para el baño.
El temporal no solo dañó la depuradora, sino que también inundó sus instalaciones. Esta infraestructura solo realiza la separación de la parte sólida de las aguas sucias, mientras que la parte líquida se vierte directamente al mar. La depuradora da servicio a varias poblaciones de la zona, incluyendo Calonge i Sant Antoni, Palamós, Vall-llobrega, Mont-ras y Palafrugell, municipios que experimentan un aumento significativo de población durante los meses de verano debido al turismo.




