Desde el inicio del fuego el pasado viernes, las llamas han afectado una superficie de 2.200 hectáreas. Los esfuerzos de los equipos de emergencia se centran especialmente en el flanco derecho, donde la irregularidad del terreno y las condiciones meteorológicas dificultan las tareas de extinción.
Actualmente, 184 efectivos trabajan sobre el terreno con el apoyo de 25 vehículos de agua y medios aéreos. La situación se ve agravada por la ola de calor y el viento, factores que obligan a mantener la prudencia ante posibles rebrotes, como el que se produjo durante la madrugada cerca de la urbanización de Mas Ambròs.
En cuanto a las infraestructuras, la carretera GI-660 permanece cortada entre la Bisbal d'Empordà y Calonge. En la vía GIV-664, que conecta Cassà de la Selva, Monells y Sant Sadurní de l'Heura, el paso está restringido exclusivamente a los vecinos.
Las inspecciones realizadas por los equipos de emergencia han detectado daños en unas ochenta edificaciones dentro del perímetro afectado. Concretamente, 11 inmuebles presentan daños estructurales en el interior, mientras que 14 más han sufrido afectaciones parciales en el exterior.




