Dos iniciativas innovadoras en las comarcas gerundenses, l'Albera y el Baix Empordà, están utilizando la tecnología GPS para guiar rebaños de vacas y cabras en la prevención de incendios forestales. Estos animales, equipados con collares con sensores GPS, pastan en zonas estratégicas marcadas virtualmente, creando mosaicos vegetales que ayudan a reducir la biomasa forestal.
El Centre d’Investigació Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) está llevando a cabo una prueba piloto con vacas de l'Albera en Requesens. Paralelamente, la empresa Pasturabosc, en Gaüses (Vilopriu), aplica un sistema similar con cabras en el Baix Empordà, formando parte del proyecto Ramats de Foc.
El sistema consiste en collares GPS conectados a una aplicación móvil. Los ganaderos marcan virtualmente los perímetros de pastoreo deseados. Si un animal se acerca al límite, recibe un aviso sonoro y, si hace caso omiso, una descarga eléctrica leve para hacerlo retroceder. Esto permite a los ganaderos controlar los animales en todo momento y ahorrar el trabajo de colocar cercados físicos.
Esta técnica de silvopastoreo dirigido permite una gestión intensiva y rotativa de las zonas, evitando la sobreexplotación y mejorando la biodiversidad. Las cabras, por ejemplo, actúan como desbrozadoras naturales del sotobosque, especialmente en zonas boscosas donde la gestión manual es complicada.
Expertos como Marc Castellnou, jefe del Grupo de Actuaciones Forestales (GRAF) de los Bombers de la Generalitat, defienden desde hace años la importancia del mundo rural y la gestión del territorio para prevenir incendios. Subrayan la necesidad de un cambio de modelo hacia un mosaico agrícola y forestal, donde la ganadería juega un papel clave.
Además de la prevención de incendios, los animales también generan valor añadido. En Gaüses, la leche de las cabras se utiliza para elaborar quesos y yogures, contribuyendo a la recuperación del mundo rural. La vaca de l'Albera, una raza autóctona, también se beneficia de estas iniciativas, que ayudan a su preservación.
Ambas iniciativas forman parte de proyectos más amplios como Life Pyrenees4Clima y Life Midmacc, que buscan mejorar la gestión del paisaje y la adaptación al cambio climático, demostrando cómo el silvopastoreo puede ser una herramienta clave para reducir el riesgo de incendios forestales.




