Este miércoles, los sindicatos de educación han convocado una nueva jornada de movilizaciones, que afecta principalmente a las comarcas del Baix Llobregat y el Penedès. La protesta se enmarca en un ciclo de paros que se extenderá hasta final de curso, manteniendo el pulso con el gobierno.
Desde primera hora de la mañana, un grupo de maestros y profesores ha cortado la B-23 en ambos sentidos a la altura de Sant Just Desvern, una de las principales vías de acceso a Barcelona. Esta acción ha provocado importantes retenciones y ha obligado a los Mossos d'Esquadra a establecer desvíos por la A-2. A mediodía, hay previstas concentraciones en Sant Feliu de Llobregat y en Vilafranca del Penedès.
La segunda jornada de huelga coincide con la comparecencia en el Parlament de la consejera de Interior y el director general de la Policía, para dar explicaciones sobre la infiltración policial en una asamblea docente. Esta situación ha generado una escalada de tensión en el sector educativo.
“"Es un escándalo que vulnera derechos fundamentales, se ha traspasado la línea roja. Tienen que rodar cabezas."
Desde el gobierno, se ha mostrado respeto por el derecho a huelga, pero también se ha pedido respeto por el derecho de los niños a la educación y a la movilidad. Se espera que la reunión de la mesa de negociación del jueves pueda desatascar el conflicto, con la
“"mano tendida"
para implementar el acuerdo ya firmado con algunos sindicatos. La portavoz del gobierno ha subrayado que siempre se han atendido las peticiones de comparecencias.
El malestar docente se hizo evidente ayer con una multitudinaria manifestación en Barcelona, donde se reclamaron principalmente la rebaja de ratios, más recursos para la escuela inclusiva y un aumento salarial. Las cifras de seguimiento de la huelga varían significativamente entre las fuentes sindicales y el Departamento de Educación.




