El artículo, publicado en la sección de opinión del Ayuntamiento de El Prat de Llobregat, argumenta que la Fiesta Mayor, como expresión del orgullo ciudadano, la cultura popular, la tradición, la música y la identidad, es mejorable en su modelo actual.
El autor critica que la programación, especialmente la elección de los grupos musicales, a menudo se decide desde despachos, e insiste en la necesidad de avanzar hacia un modelo donde la ciudad sea la verdadera decisora. Esto implicaría transferir voz, decisión y recursos a aquellos que realmente sostienen la fiesta año tras año.
Se defiende la apertura de la elección de conciertos a criterios participativos, alejándola de la decisión de un técnico o un partido político. Aunque el protocolo de fiesta mayor actual es un buen inicio, se considera que no debe ser solo un papel mojado, sino que debe implicar recursos y, sobre todo, traspasar la gestión a los verdaderos artífices de la fiesta.
El artículo expresa el deseo de un modelo con verdaderos administradores elegidos anualmente, con responsabilidad y el honor de definir la fiesta mayor. Solo mediante la corresponsabilización de quienes participan se podrá conseguir una fiesta mayor que conecte plenamente con la ciudad.




