La histórica tienda de marcos Fiol, con raíces en el barrio de Poblenou, conmemora este año un siglo de trayectoria en Barcelona. La saga, que ya se encuentra en su cuarta generación, ha sabido navegar los cambios de tendencias y las vicisitudes del mercado, pasando del enmarcado de cuadros costumbristas a los iconos modernos de la ciudad.
Salvador Olaria Riera, representante de la tercera generación, ha sido una figura clave en la dignificación del sector del enmarcado. Con 80 años, continúa vinculado al negocio familiar, que nació con su abuelo Narcís Riera, un policía municipal que abrió el primer establecimiento en 1926 en la calle Marià Aguiló. La tienda original del Poblenou permaneció en el mismo emplazamiento durante 99 años.
La compañía, que inicialmente se conoció como Riera y hace cincuenta años cambió a Fiol (en referencia a Figueras y Olaria), ha demostrado una gran resiliencia. El relevo generacional ha sido liderado por el hijo de Salvador, también llamado Salvador, quien ha impulsado la digitalización y la modernización de los procesos. Esta adaptación ha permitido a la empresa sortear las subidas de alquiler y la falta de vocaciones que afectan a otros comercios.
Actualmente, Fiol cuenta con cinco establecimientos repartidos por la ciudad: en la calle Bilbao, 89; en Mallorca, 558; en Gran de Sant Andreu, 85; en Viladomat, 85; y en Aribau, 263. La empresa mantiene un stock de unos 900 modelos de marcos, ofreciendo soluciones personalizadas que contrastan con las alternativas de bajo coste del mercado global.
La tienda ha visto evolucionar los gustos de sus clientes a lo largo del siglo. Desde los marcos recargados para obras de arte burguesas y piezas religiosas, hasta los diseños minimalistas actuales, ideales para fotografías familiares y obras modernas. Sus escaparates exhiben ahora muchas escenas de Barcelona y sus iconos, reflejando el orgullo local y la esencia de la ciudad.



