La llegada del buen tiempo y el aumento de la actividad al aire libre han hecho crecer las consultas veterinarias por animales que presentan síntomas de haber consumido sustancias estupefacientes. Según los expertos, los perros pueden ingerir restos de drogas olvidadas en zonas de ocio o incluso heces contaminadas, un riesgo que se hace más evidente en entornos cercanos a festivales o zonas de concentración de personas.
Los signos de alerta son a menudo inmediatos. Los propietarios deben estar atentos a movimientos anómalos, letargia, desorientación o vómitos tras un paseo. En casos graves, especialmente con sustancias como la cocaína, el animal puede requerir atención urgente y terapia de fluidos para metabolizar las toxinas, mientras que en situaciones leves el proceso suele resolverse con observación clínica.
“"Generalmente, durante las primeras horas, si después de ir al parque el perro hace movimientos extraños con el cuerpo, está adormilado, está incómodo o se cae de lado, ya sospechamos que se ha comido algo que no debía."
Ante esta situación, los propietarios de animales reclaman medidas preventivas al Ayuntamiento de Barcelona. Entre las propuestas, destaca la petición de habilitar más aseos públicos en zonas de alta afluencia como Montjuïc, el parque de la Ciutadella o el parque de Joan Miró, para evitar que las necesidades fisiológicas humanas se realicen en espacios donde los animales tienen acceso directo.




