Los operadores económicos de la demarcación trabajan conjuntamente para maximizar los beneficios de este evento astronómico, que cuenta con una proyección internacional. La Fundación Starlight lidera la iniciativa, poniendo énfasis en la formación y la colaboración entre los diferentes agentes turísticos. Según Juan Vicente Ledesma, formador de la fundación, el astroturismo es una actividad transversal que va más allá de la observación del cielo, integrando sectores como la gastronomía, la enología, los alojamientos y el transporte.
Esta no será la única oportunidad, ya que se prevén dos eclipses más en los próximos años: uno solar total en 2027 y uno anular en 2028. Las zonas de las Terres de l'Ebre, las Montañas de Prades y el Montsant son especialmente relevantes por sus buenas condiciones de cielo y baja contaminación lumínica, convirtiéndose en un recurso turístico potente.
El camping de Prades ya experimenta un interés creciente por este tipo de turismo. Su responsable, Mireia Sans, destaca la importancia de la coordinación y la organización para garantizar el éxito del evento. El objetivo es obtener el sello Starlight para proteger la oscuridad del cielo y ofrecer una experiencia óptima a los visitantes, atrayendo turismo astronómico como complemento a la oferta existente.
La Vinícola del Priorat también ve un potencial 'match' entre la astronomía y su oferta vitivinícola. Damià Fàbrega, responsable de la cooperativa, explica que hace tiempo que trabajan para integrar el cielo nocturno en sus propuestas de enoturismo y dinamización económica. La idea es que los visitantes del Priorat puedan disfrutar tanto de los productos locales como de la experiencia del turismo nocturno en una zona privilegiada.




