El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha entregado este lunes en el Saló de Cent la Medalla de Oro al Mérito Deportivo de la ciudad a Pere Miró Sellarés. El galardón reconoce su labor en la difusión de los valores olímpicos a nivel mundial y su contribución decisiva a los Juegos Olímpicos de 1992, uno de los momentos más relevantes de la historia contemporánea de la ciudad.
Al acto han asistido otras personalidades destacadas del mundo del deporte, como el concejal de Deportes, David Escudé; el consejero de Deportes, Berni Álvarez; el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco; y el presidente honorífico del COI, Thomas Bach.
Collboni ha subrayado que el reconocimiento a Miró "hace absoluta justicia a la trayectoria profesional de uno de los dirigentes deportivos de más alto nivel que ha tenido Barcelona, Cataluña y España", destacando que es el barcelonés con más responsabilidad en el COI después de Joan Antoni Samaranch.
“"La carrera profesional de Pere Miró nos ha enseñado que los valores del olimpismo y el deporte son los valores de la paz"
El alcalde ha recordado que Miró formó parte de una generación que encarnó el "consistorio del prodigio de 1992", según las palabras del entonces alcalde Maragall.
Pere Miró Sellarés (Manresa, 1955) ha desarrollado una larga carrera al servicio del deporte, desde el ámbito local hasta instancias internacionales. Comenzó como deportista en el Club Natació Manresa y ocupó cargos de gran responsabilidad en el Comité Olímpico Internacional durante más de treinta años, incluyendo director técnico, director de Solidaridad Olímpica y director general adjunto.
Su labor se ha caracterizado por el compromiso con la igualdad de oportunidades, la promoción del deporte como herramienta de cohesión y la defensa de los valores olímpicos. Su liderazgo en Solidaridad Olímpica ha sido clave para garantizar el acceso al deporte en países en desarrollo.
“"el deporte ha ayudado a hacer visibles sus problemas y mejorar la vida de estas personas"
Miró ha expresado su orgullo por ver el movimiento olímpico como una "herramienta única de paz y reconciliación" y un elemento transformador. También ha destacado el papel del COI en relación con los pueblos refugiados.
Barcelona ha sido un punto central en su trayectoria. Como concejal y miembro del equipo directivo de los Juegos Olímpicos de 1992, contribuyó a la transformación urbana, social y deportiva de la ciudad, dejando una huella que perdura.




