La futura zona verde ocupará una superficie de 2.995 metros cuadrados y se prevé que esté finalizada en aproximadamente ocho meses. Este espacio recuperará el trazado del antiguo torrente de Lligalbé, vinculado a una masía del siglo XII.
El proyecto incluye zonas de estancia, la protección de piezas patrimoniales y la incorporación de unos 1.450 metros cuadrados de vegetación. También contará con un circuito de salud de 195 metros cuadrados, nuevo mobiliario urbano y un sistema de drenaje sostenible.
Las obras, que tienen un presupuesto de 969.000 euros, integrarán el pasaje de Sant Pere con un recorrido longitudinal que rescata la configuración del torrente. La vegetación del parque combinará árboles, arbustos, plantas y gramíneas, con más de una treintena de especies nuevas que se añadirán al arbolado existente, que se preservará.
Además, se restaurará una fuente y se instalará alumbrado con tecnología LED, incluyendo una decena de farolas. El diseño también prevé conservar un muro de piedra del Camí de la Llengua, una antigua vía rural del Baix Guinardó, así como una piedra que marcaba el giro hacia el torrente de Lligalbé para los carros.




