El proyecto tiene como objetivo principal mejorar la preparación de la ciudad ante escenarios climáticos cada vez más exigentes de calor extremo en las próximas décadas. Esta iniciativa, presentada por el alcalde Jaume Collboni en el Saló de Cent, busca identificar vulnerabilidades, interdependencias y puntos críticos en los protocolos y mecanismos de coordinación de la ciudad.
A través de talleres, un simulacro de despacho y otro operativo sobre el terreno, se recrearán los efectos de un episodio extremo de calor para evaluar la respuesta de los servicios implicados. El calor extremo es uno de los principales riesgos climáticos para las ciudades mediterráneas, afectando la salud pública, las infraestructuras básicas como el sistema eléctrico, el transporte, las telecomunicaciones y los servicios sanitarios y sociales.
El alcalde Jaume Collboni ha destacado la importancia de dejar un legado de aprendizaje acumulado para las futuras generaciones, considerando este proyecto como un pulso global que muchas ciudades deberán afrontar. El objetivo final es establecer un protocolo definitivo de emergencias por calor extremo.
El proyecto incluye la realización de proyecciones climáticas, la identificación de infraestructuras críticas y la movilización de todos los actores clave: servicios municipales, operadores de infraestructuras esenciales, centros sanitarios, equipamientos públicos, entidades sociales y redes comunitarias. Las conclusiones servirán para actualizar protocolos y mejorar la capacidad de respuesta de Barcelona.
Esta iniciativa se enmarca dentro del Plan Calor 2025-2035, que ya incluye medidas como la creación de refugios climáticos y la mejora del confort térmico en equipamientos. Barcelona también participa en redes internacionales como Cool Cities del C40 y la campaña «50 cities to 50» del UNEP para compartir conocimiento y buenas prácticas.




