Barcelona se prepara para un futuro con temperaturas superiores a 40 ºC

El Ayuntamiento simulará escenarios extremos de calor para evaluar la resiliencia de la ciudad y sus servicios.

Termómetro marcando más de 40 grados con el perfil de Barcelona al fondo.
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Termómetro marcando más de 40 grados con el perfil de Barcelona al fondo.

Barcelona ha superado por primera vez los 40 ºC, lo que ha impulsado al Ayuntamiento a planificar simulacros para evaluar la capacidad de la ciudad ante temperaturas extremas de hasta 50 ºC.

La ciudad de Barcelona ha registrado por primera vez temperaturas superiores a los 40 ºC, un hecho que ha generado preocupación sobre la capacidad de la ciudad para soportar calor extremo de forma sostenida. Los últimos cuatro veranos (de 2023 a 2026) han marcado cuatro de las cinco temperaturas más altas registradas, superando incluso registros históricos.
El mes de junio ha presentado un comportamiento climáticamente más similar al de julio, según datos del Meteocat. Aleix Serra, jefe de control de calidad de datos del Meteocat, ha advertido que en los próximos años y décadas se esperan temperaturas "claramente superiores a los 40 ºC en Barcelona y el resto del litoral".
Cálculos climáticos sugieren que estos valores tan elevados podrían alcanzarse a finales de siglo. Ante esta perspectiva, el Ayuntamiento de Barcelona ya ha iniciado acciones preventivas. Irma Ventayol, jefa de la Oficina del Cambio Climático y Sostenibilidad, ha explicado que se están planteando escenarios como alcanzar los 50 ºC o mantenerse tres días consecutivos a 45 ºC.
Estas cuestiones se están trabajando con centros sanitarios, sociales y empresas de suministros (electricidad, agua) para evaluar la capacidad de los equipamientos y servicios. El objetivo es preparar un simulacro a partir del 2027, una medida "muy preventiva, estructurada y muy bien planificada" para afrontar el futuro.
Paralelamente, el consistorio ha impulsado medidas de adaptación en el espacio público para mejorar la resiliencia urbanística al calor. Entre estas destacan la creación de la red de refugios climáticos, la implantación de zonas de sombra y la selección de materiales y colores que absorban menos calor para atenuar el efecto isla de calor urbana.