El trazado de la prueba, que suma un total de 19,6 kilómetros, ha provocado una división operativa de la circulación urbana, especialmente a la altura de las calles Aragó y Mallorca. Estas restricciones han sido diseñadas para garantizar el paso de los ciclistas y la seguridad de los espectadores.
A lo largo del recorrido, se ha desplegado un equipo de agentes cívicos y voluntarios para gestionar el flujo de peatones e informar a los ciudadanos sobre las rutas alternativas. En puntos de interés como la Sagrada Família, se ha observado una gran afluencia de turistas y aficionados que se han concentrado horas antes del inicio de la competición.
A pesar de las afectaciones en la movilidad, el clima entre los seguidores presentes en el trazado ha sido de comprensión, valorando la importancia del evento deportivo para la ciudad.




