La capital catalana se prepara para una transformación de su paisaje urbano, con la intención de disminuir a la mitad el número de plátanos de sombra en los próximos diez años. Esta medida se enmarca dentro de una estrategia para fomentar un arbolado más variado y adaptado a las condiciones ambientales futuras.
Actualmente, los plátanos de sombra constituyen el 27,5% de los árboles de Barcelona, una cifra que el consistorio quiere rebajar hasta el 12% en el año 2037. Esta reducción progresiva busca mitigar las molestias que generan los frutos de estos árboles, especialmente durante la primavera, cuando liberan sus semillas.
“"La gestión actual no pretende eliminarlos, sino integrarlos de manera equilibrada dentro de un modelo de arbolado más sostenible."
El Plan director del arbolado (2017-2037) establece que ninguna especie arbórea debería superar el 15% del total en la ciudad. Así, se prevé que especies como los almezos, las melias, los Pyrus calleryana, las sóforas o las tipuanas ganen protagonismo en los espacios verdes barceloneses.
La diversificación del arbolado responde a criterios de seguridad y sostenibilidad. Depender de una única especie aumenta el riesgo de plagas o enfermedades que puedan afectar una parte considerable del patrimonio verde de la ciudad. Además, una mayor variedad de árboles contribuye a una mejor resiliencia frente a los efectos del cambio climático, como la sequía o el incremento de temperaturas.




