En una entrevista, Albert Batlle afirmó que actualmente se puede decir que se ha logrado "poner el pie en el cuello al negocio criminal de los narcopisos". Sin embargo, advirtió que este fenómeno "no cesa nunca" y que los puntos de venta de droga pueden reaparecer en otras ubicaciones, obligando a una actuación constante. Según Batlle, la actividad es "muy residual" y los casos detectados están "prácticamente todos identificados" y en proceso de cierre.
El concejal recordó que la metodología de estos negocios criminales ha cambiado: "Antes muchos eran ocupaciones de pisos y ahora los mecanismos son diferentes, se instalan en pisos alquilados". Esto, explicó, obliga a adaptar la respuesta policial y judicial para poder realizar los desahucios.
En cuanto a la seguridad general en Ciutat Vella, Batlle destacó una evolución positiva de los datos, asegurando que la ciudad vive una "curva descendente" de la delincuencia. La actividad delictiva en el distrito ha bajado aproximadamente un 13%. A pesar de esta mejora, reconoció que la percepción ciudadana no siempre se corresponde, ya que las víctimas continúan teniendo una sensación de inseguridad.
El responsable de Seguridad atribuyó esta tendencia a la coordinación entre cuerpos policiales y el ámbito judicial, mencionando medidas como la nueva unidad de la Guardia Urbana adscrita a la fiscalía para combatir la multirreincidencia. Batlle insistió en que el reto principal de Ciutat Vella sigue siendo "ordenar la convivencia en un espacio muy densificado", un objetivo que requiere una actuación sostenida en seguridad, actividad económica y usos del barrio.
Hay la diferencia entre la percepción y la realidad objetiva.
Albert Batlle, con 43 años de trayectoria como concejal desde 1983, se mostró dispuesto a continuar en el cargo, afirmando que se encuentra "en forma" y con "ánimos de continuar trabajando", aunque la decisión final dependerá de los procesos internos de su partido.




