El jefe de intervención, Albert Ventosa, explicó que se está trabajando para sellar tres de los cuatro puntos de la tubería que alimentan la fuga. El objetivo es que, una vez interrumpido completamente el suministro de gas, la llama se extinga por sí sola. Los equipos han optado por refrigerar la llama para evitar mayores riesgos asociados a una extinción directa.
El teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, confirmó que los ocho heridos evolucionan favorablemente. Ventosa señaló que la cuarta y última tubería presenta una mayor complejidad para su intervención, ya que requiere introducir un globo obturador. Una vez finalizada esta operación, se espera que la llama se detenga.
A pesar de la posible extinción de la llama, el acceso a la zona podría permanecer restringido hasta que se compruebe la estabilidad y seguridad de la maquinaria y el entorno. Durante la noche, se han utilizado monitores de agua para controlar la radiación térmica y proteger las viviendas cercanas.
Las causas de la fuga y la deflagración serán investigadas posteriormente por responsabilidad del Departament de Territori y la empresa constructora. Batlle destacó el acompañamiento a los vecinos afectados y calificó la repercusión en la actividad residencial como "muy limitada".
Batlle reconoció las molestias causadas a vecinos y comerciantes y subrayó la necesidad de revisar protocolos tras incidentes similares, mencionando otros sucesos en Sant Gervasi y Vallbona, ejecutados por otras administraciones. El Ayuntamiento se compromete a exigir explicaciones y responsabilidades.
Como consecuencia del incidente, los comercios dentro del perímetro de seguridad permanecen cerrados y el paso de peatones restringido. La vicepresidenta de Sants Establiments Units confía en la normalidad antes de mañana, cuando se espera que los negocios afectados puedan reabrir.




