Cae el turismo interno catalán pese al auge extranjero

Los viajes y excursiones de los ciudadanos de Cataluña en su propio territorio disminuyen significativamente en comparación con las cifras prepandemia.

Imagen dividida: turistas extranjeros en una playa y una persona catalana mirando un mapa de Cataluña.
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Imagen dividida: turistas extranjeros en una playa y una persona catalana mirando un mapa de Cataluña.

A pesar de la llegada récord de turistas extranjeros a Cataluña, el turismo interno ha experimentado un descenso del 25,6% en comparación con 2019, según datos del INE.

Mientras Cataluña recibe cada vez más turistas internacionales, los viajes y excursiones de los propios catalanes dentro del territorio han bajado un 25,6% en comparación con 2019. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), recopilados por el ARA, indican una reducción del 19,1% en los viajes y del 28,3% en las excursiones de un día.
A nivel general, el conjunto de viajes de los catalanes, independientemente del destino, ha disminuido un 9,3%, aunque se han registrado un 3,4% más de noches fuera de casa. Estas cifras incluyen desde fines de semana en el Empordà hasta viajes internacionales. "Los catalanes hacemos menos viajes que antes, pero si viajar es estar fuera de casa, no viajamos menos. Estamos viajando diferente", explica Josep Reyner, presidente de la comisión de economía catalana del Col·legi d'Economistes de Catalunya (CEC).
Aunque los desplazamientos por Cataluña siguen siendo mayoritarios, se observa un aumento de las salidas al extranjero. En 2025, 16,5 millones de catalanes viajaron por Cataluña, frente a los 20 millones de extranjeros y 5,8 millones de ciudadanos del resto de España. La antropóloga Elisenda Ardèvol (UOC) señala que el turismo también "explora los propios territorios", contribuyendo a construir identidad.
Expertos consultados apuntan al encarecimiento de la oferta turística en Cataluña como un factor clave. La geógrafa Velislava Simeonova (Universitat de Barcelona) alerta que "el coste de hacer turismo en Cataluña ha ido creciendo más rápidamente que el poder adquisitivo de los catalanes".
El gasto diario de los turistas internos subió casi un 30% entre 2019 y 2025 (unos 88 euros por persona), mientras que el de los extranjeros creció un 12,21% (más de 221 euros per cápita), según el Idescat. Esto sugiere que los extranjeros hacen un turismo más económico, mientras que los catalanes que viajan optan por productos más caros.
Reyner señala un "cierto aspecto de selección", donde los hogares catalanes con menos recursos viajan menos por Cataluña. Ivan Murray, doctor en geografía por la Universitat d'Edimburg, coincide en que los catalanes están dejando de viajar debido a este cribado por poder adquisitivo.
Simeonova destaca que catalanes y extranjeros "no viven en la misma economía". Los mercados promocionados recientemente, como el estadounidense, chino, coreano y japonés, tienen rentas más elevadas. En cambio, las familias catalanas tienen una "demanda fugada" porque "con el mismo presupuesto, una familia obtiene más fuera de Cataluña que aquí".
En Tossa de Mar, el 58% de los visitantes son de proximidad (españoles) y el 42% extranjeros. A pesar de ser mayoritarios, el gasto de los visitantes internacionales duplicó con creces el de los españoles el año pasado. El Ayuntamiento trabaja para "convertir excursionistas en turistas" y reforzar el turismo de proximidad, aunque el público internacional "sostiene la economía alojativa y el gasto".
Entre 2019 y 2025, los precios de los servicios turísticos catalanes subieron un 14,3% más que el IPC general. El encarecimiento de los productos básicos como alimentación y vivienda afecta especialmente a los hogares con rentas bajas, que han reducido más el gasto en transporte, restaurantes y alojamientos.
La oferta hotelera de alta gama ha ganado peso en Cataluña, pasando del 47,41% al 56,93% de las camas entre 2015 y la actualidad. Se han perdido 18.332 plazas en establecimientos de hasta cuatro estrellas, mientras que se han sumado 43.494 en los de cuatro estrellas o más, indicando un cambio de modelo turístico.
Josep-Francesc Valls (Esade, UPF-BSM) defiende que los precios turísticos "demasiado baratos" de los años setenta han dado paso a un modelo que atrae clientes con mayor capacidad de gasto. Murray, sin embargo, alerta de una "disputa entre territorios" para atraer turistas con políticas fiscales.
El descenso del turismo se ha notado en todo el territorio. La Costa Daurada y las Terres de l'Ebre son las más afectadas (-12,67%), seguidas por el entorno de Barcelona (-11,47%). La ciudad de Barcelona mantiene mejor nivel, con una bajada del 4,91%.
La reducción de los viajes de los catalanes también es generalizada, con caídas notables en Barcelona (-21,5%), Palafrugell (-32,4%) y Torroella de Montgrí (-38,2%). Ardèvol advierte que la bajada del turismo interior no es solo un problema económico, sino "una pérdida de vínculo afectivo de la ciudadanía" con su propio país.