El histórico mercado de Collblanc, un equipamiento clave en L'Hospitalet de Llobregat y punto neurálgico de la vida pública a pocos metros de Barcelona, se encuentra a la espera de una renovación profunda. Construido en 1932 según diseño de Ramon Puig i Gairalt, el mercado necesita modernizar sus instalaciones y solucionar problemas como goteras y la presencia de amianto. El proyecto municipal, que prevé tres fases, ha recibido luz verde provisional, pero la primera fase, con un coste de dos millones de euros, ya genera el rechazo de la asociación de paradistas exteriores.
Los comerciantes exteriores expresan su malestar, argumentando que la reforma empeorará sus condiciones de venta y que los espacios interiores son demasiado reducidos. Solicitan la instalación de una carpa provisional exterior durante las obras, una petición que el gobierno local, encabezado por el concejal José Antonio Alcaide (PSC), considera inviable por no hipotecar el espacio público de la plaza. Esta discrepancia ha llevado a la junta de paradistas, liderada por Pilar Andrés, a considerar nuevas movilizaciones.
El consistorio, por su parte, defiende la necesidad de una reforma que modernice el modelo de puestos, incorporando más flexibilidad y servicios para mejorar la experiencia del cliente y competir con el comercio online. La segunda fase del proyecto prevé la reubicación progresiva de los puestos exteriores al interior, con un tiempo máximo de provisionalidad estimado en cuatro meses para cada paradista. Actualmente, hay 114 números de puestos exteriores activos.
La reforma también contempla una reducción del número de puestos exteriores una vez finalizadas las obras, pasando de unos 114 a unos 70, aunque serán más grandes. El gobierno local también está trabajando en la reforma del reglamento de funcionamiento de los mercados para garantizar la viabilidad de la inversión y la sostenibilidad de los negocios.




