Collserola recupera el cultivo de olivos para prevenir incendios y fomentar la biodiversidad

Un proyecto innovador en la sierra de Collserola revive la tradición olivarera para crear paisajes más resistentes al cambio climático y promover la biodiversidad local.

Ramas de olivo con aceitunas maduras bajo el sol mediterráneo, con las colinas de Collserola al fondo.
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Ramas de olivo con aceitunas maduras bajo el sol mediterráneo, con las colinas de Collserola al fondo.

El proyecto Oli Nou de Barcelona ha lanzado sus primeras botellas, fruto de una iniciativa que busca recuperar los cultivos tradicionales de olivos en la sierra de Collserola para mitigar el riesgo de incendios y enriquecer la biodiversidad local.

Históricamente, la sierra de Collserola, que abraza Barcelona, era un punto de producción de aceite para autoconsumo y venta de excedentes. Sin embargo, el abandono del campo a mediados del siglo pasado provocó la pérdida de esta actividad, dejando los olivos, algunos centenarios, engullidos por el bosque. Esta transformación ha reducido la superficie de cultivo del 21,5% en 1956 al 6,4% actual, con la consiguiente pérdida de biodiversidad y un aumento significativo del riesgo de incendios.
Ahora, el proyecto Oli Nou de Barcelona, con una producción inicial de 311 botellas, se presenta como el primer aceite de Collserola con un objetivo claro de prevención de incendios. Este aceite de oliva virgen extra se elabora con variedades autóctonas recuperadas, como la vera del Vallès y la becaruda, junto con la popular arbequina, todas cultivadas de manera ecológica. Esta iniciativa no solo tiene una vocación social y medioambiental, sino también gastronómica, poniendo en valor la calidad del aceite catalán.

"También se trata de poner en valor la gran calidad del aceite catalán, un producto de la tierra que genera identidad y que a la vez es un superalimento."

un portavoz de la cooperativa L'Olivera
El proyecto piloto aspira a recuperar 156 hectáreas de bosque en Collserola para convertirlas en cultivos, principalmente de olivos, por su tradición y rendimiento económico. Esta colaboración entre la cooperativa L'Olivera, la Fundación Catalunya La Pedrera, el Parque Natural de Collserola y la Asociación de Propietarios Forestales de Collserola, busca implicar también a propietarios locales para revitalizar sus bancales abandonados. Ya se han firmado una quincena de preacuerdos, con el objetivo de recuperar 20 hectáreas hacia octubre y alcanzar las 156 hectáreas en 2030.
Para asegurar la viabilidad a largo plazo, se está negociando la construcción de un molino comunitario en Collserola, que permitiría recuperar la producción de autoconsumo. Además de la prevención de incendios, la iniciativa busca restaurar el mosaico agroforestal, fundamental para la biodiversidad. Los olivos, resistentes a la sequía, se adaptan bien a las zonas de montaña baja y media, contribuyendo a una gestión eficiente del agua y a la resiliencia ante la crisis climática.

"El objetivo es también generar paisajes resilientes a la crisis climática."

el director gerente del Consorcio del Parque Natural de la Sierra de Collserola
La finca Oliveres Reverter en Sant Just Desvern, donde se produce parte del Oli Nou de Barcelona, es un ejemplo de cómo la recuperación de cultivos tradicionales y ecológicos favorece la biodiversidad, como lo demuestra la presencia de la tórtola común, una especie en declive en Europa. El proyecto también tiene una importante vertiente social, ya que la cooperativa L'Olivera da empleo a personas en situación de vulnerabilidad, discapacidad psíquica y riesgo de exclusión social, integrando así los aspectos medioambiental, de gestión forestal, gastronómico y social.