Profesionales de los servicios de microbiología y de la Unidad de ITS Drassanes del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Vall d'Hebron han analizado casos de una infección cutánea emergente en un estudio publicado en la revista Emerging Infectious Diseases. Las conclusiones sugieren que las bacterias pertenecen a un linaje diferenciado, lo que abre la posibilidad de que se trate de una especie no descrita previamente y con un comportamiento desconocido.
Sin embargo, el Servicio de Enfermedades Infecciosas del hospital transmite un mensaje de calma y descarta que exista ninguna alarma de salud pública. Se han identificado muy pocos casos, todos de carácter leve, sin problemas de resistencia a antibióticos y con una transmisión en un contexto muy específico. Los pacientes son hombres con lesiones cutáneas leves, como erupciones o nódulos, localizadas principalmente en la zona genital, ingles, muslos o área de la barba, lo que sugiere una transmisión a través del contacto sexual.
Un elemento destacado en algunos casos es la exposición a entornos húmedos como saunas, que podrían favorecer el contagio. Los investigadores consideran que habrá que observar la evolución de la enfermedad con la llegada del verano y entornos como piscinas o el mar. Otra hipótesis, aunque menos probable, es el contagio ambiental por contacto con superficies o agua contaminadas. La investigación se refuerza por la descripción de casos casi idénticos en Lyon y Berlín.
El análisis microbiológico y genómico indica que las bacterias son muy similares entre sí, reforzando la hipótesis de un origen común reciente. Aunque la muestra de casos es pequeña, los investigadores creen que se trata de una infección cutánea emergente, probablemente infradiagnosticada. Se insta a la comunidad médica a aumentar la sospecha clínica ante lesiones compatibles para cortar las cadenas de transmisión y a incrementar la vigilancia en unidades de infecciones de transmisión sexual, microbiología y salud pública.




