El calor mata a más mujeres en Barcelona por la soledad y la vulnerabilidad

La Agencia de Salud Pública señala que la combinación de factores como la edad, la situación socioeconómica y el aislamiento incrementa el riesgo femenino durante las olas de calor.

Mujer mayor en un entorno doméstico con luz cálida.
IA

Mujer mayor en un entorno doméstico con luz cálida.

Las altas temperaturas han sido más letales para las mujeres en Barcelona durante la última década, con un 12,1% de las muertes femeninas atribuidas al calor, frente al 2,36% en hombres, según la Agencia de Salud Pública.

Las olas de calor han demostrado ser un factor de riesgo más elevado para la población femenina en Barcelona durante los veranos de la última década. Los estudios de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) indican que el 12,1% de las defunciones de mujeres registradas entre mayo y septiembre de 2025 estuvieron relacionadas con las altas temperaturas, mientras que esta cifra se reduce al 2,36% en el caso de los hombres.
El organismo sanitario explica que esta diferencia no se debe al género en sí, sino a la mayor presencia de perfiles vulnerables entre las mujeres, especialmente mujeres mayores y aquellas en situación socioeconómica más desfavorecida. La ASPB sugiere que una combinación de factores explica esta tendencia, siendo la mayor esperanza de vida de las mujeres un elemento clave, ya que la edad avanzada incrementa significativamente la vulnerabilidad al calor.
Las personas mayores, y en particular las mujeres mayores que a menudo viven solas, presentan mayores dificultades para regular la temperatura corporal, pueden sufrir enfermedades crónicas, tomar medicación que interfiere con la respuesta al calor, y vivir en condiciones de aislamiento social o económico. Estas circunstancias, sumadas a viviendas menos adaptadas o el coste de la refrigeración, dificultan la protección contra las temperaturas extremas.
La confluencia de fragilidades como la edad avanzada, peores condiciones socioeconómicas, soledad y viviendas menos adaptadas dibuja el perfil de las personas más expuestas. Aunque también se consideran posibles diferencias fisiológicas en la respuesta al calor, los datos apuntan principalmente a una combinación de factores biológicos, sociales y de condiciones de vida.
La tendencia a la acentuación de este impacto en las mujeres se ha observado en los últimos años. Aunque no se puede afirmar de manera concluyente que la diferencia esté aumentando claramente, el impacto estimado del calor se mantiene más elevado y consistente en mujeres que en hombres, hecho que requerirá observación durante los próximos años.
En cuanto al pronóstico para este verano, la ASPB advierte que no se puede predecir con fiabilidad la mortalidad atribuible al calor. Factores como la duración e intensidad de las olas de calor, la mortalidad total del verano y el estado de salud de la población influirán. La benignidad de la pasada temporada de gripe, con un pico más corto y menor mortalidad, podría comportar que lleguen al verano más personas frágiles, aumentando potencialmente la vulnerabilidad.
La agencia insta a mantener una prevención activa y una atención especial a los grupos más vulnerables, evitando lecturas alarmistas pero reconociendo los factores que podrían incrementar el riesgo ante las altas temperaturas.