Fra Valentí Serra: "La cocina de los pobres era la más saludable"

El capuchino y especialista en hierbas medicinales reflexiona sobre la cocina conventual, el aprovechamiento de alimentos y los hábitos alimenticios.

Imagen genérica de hierbas medicinales en un mortero.
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Imagen genérica de hierbas medicinales en un mortero.

El capuchino Fra Valentí Serra de Manresa, reconocido especialista en hierbas medicinales, destaca la salubridad de la cocina tradicional de los pobres y conventual, basada en el aprovechamiento y productos de proximidad.

Fra Valentí Serra de Manresa, capuchino y doctor en Historia, ha profundizado en la tradición de las hierbas medicinales y la cocina conventual, especialmente la de los conventos capuchinos. En una reciente charla, ha destacado cómo esta cocina, centrada en el aprovechamiento y la austeridad, era fundamental para los estamentos populares y contrastaba con la dieta de los más acomodados.
Según Serra, la cocina de los conventos se caracterizaba por el uso de productos de kilómetro cero y por ser elaborada con "amor" como acto de caridad. Esta sencillez y dedicación hacían que los platos, aunque humildes, fueran sabrosos. Los conventos también fueron centros de transmisión de conocimientos culinarios, con cocineros que formaban a las nuevas generaciones y la creación de los primeros tratados de cocina no exclusivamente conventuales hacia el siglo XIX.
El fraile señala que la cocina vegetal, propia de los pobres y de los conventos, es intrínsecamente más saludable, ya que evita toxinas y no sobrecarga órganos como los riñones o el hígado, a diferencia del exceso de carne que patologizaba a las clases nobles. "Antes, la cocina de los pobres era la más saludable", afirma.
Serra también ha recordado que las comidas en los monasterios no eran solo para nutrir el cuerpo, sino también el alma, con lecturas espirituales durante la comida. El ágape era un momento de reencuentro fraterno y oración, especialmente en los días penitenciales, que ocupaban gran parte del año. Incluso en contextos laborales fuera del monasterio, como entre campesinos o jornaleros, la comida era un momento comunitario, a menudo compartido con la fiambrera.
El especialista ha subrayado la sorprendente capacidad de aprovechamiento en la cocina tradicional, donde se confitaban pieles de melón y sandía, o se consumían ojos de caballa con caracoles. También ha destacado la presencia de ensaladas con hortalizas y frutas, así como postres medievales como el manjar blanco y el manjar amarillo, antecedentes de platos actuales.
La introducción de productos americanos en los siglos XVIII y XIX transformó la dieta. Serra pone como ejemplo la patata, introducida por los capuchinos de Martorell durante la crisis de 1812, que se propuso como alternativa nutritiva al nabo.

"Yo creo que no estamos hechos para comer en soledad."

Fra Valentí Serra de Manresa · Capuchino y especialista en hierbas medicinales

"¡Raíz de valeriana!"

Fra Valentí Serra de Manresa · Capuchino y especialista en hierbas medicinales