Las fiestas del barrio de Gràcia en Barcelona, una de las celebraciones más tradicionales de la ciudad, comenzarán el próximo 15 de agosto y se extenderán hasta el 21 de agosto. Este año, contarán con 23 calles y plazas decoradas, y una de las novedades destacadas será la creación de un espacio específicamente diseñado para familias y adolescentes. Estas medidas se implementan en un contexto de temperaturas elevadas, con nuevas disposiciones para hacer frente al calor registrado durante el verano en Cataluña.
A pesar del espíritu festivo y vecinal que caracteriza la celebración, una de las entidades organizadoras ha sufrido un incidente inesperado. La comisión de la calle La Perla ha denunciado a través de las redes sociales que la persiana de su local apareció sellada con silicona, lo que impidió su apertura y funcionamiento. Este acto, calificado como "acción deliberada" por la comisión, se interpreta como "un ataque directo" a la labor voluntaria que realizan durante todo el año.
El periodista e historiador Vicenç Sanclemente será el encargado de dar el pistoletazo de salida a la fiesta como pregonero de esta edición. El cartel, diseñado por Pol Lupiáñez (Kota), rinde homenaje a los orígenes de la celebración con una imagen de bailes populares en las calles engalanadas.
La plaza Joanic se transformará durante el día en un espacio dedicado a los más pequeños, con cuentacuentos, talleres, juegos tradicionales y un rincón de lectura. Por la noche, se convertirá en una "zona tranquila" para cenas familiares, con actividades para el público adolescente como cine al aire libre. Para minimizar la exposición al sol durante las horas de máximo calor, muchas actividades matinales finalizarán antes y las de la tarde comenzarán más tarde.
La comisión de La Perla ha explicado que el incidente se produjo después de una jornada de decoración "en un ambiente tranquilo y sin ninguna actividad festiva nocturna". Rechazan que la acción pueda justificarse como reacción a incidentes anteriores, ya que ningún vecino expresó quejas durante el día. Consideran que este sabotaje se enmarca en un contexto de cuestionamiento del modelo de la fiesta, aunque ellos comparten preocupaciones sobre incivismo y piden diálogo para mejorar la celebración.




