Kiko Veneno ofrece una lección de sabiduría popular en su concierto en Barcelona

El reconocido músico presentó nuevas composiciones y repasó sus grandes éxitos, destacando su vitalidad y la conexión con el público.

Imagen genérica de una guitarra acústica en un escenario con luces cálidas.
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Imagen genérica de una guitarra acústica en un escenario con luces cálidas.

El cantautor Kiko Veneno ofreció una memorable actuación en Barcelona, donde cautivó al público con su sabiduría popular y un repertorio que combinó nuevas composiciones con sus temas más emblemáticos.

El músico, conocido por su capacidad de conectar con la audiencia a través de canciones que resuenan con la vida cotidiana, demostró que la edad solo fortalece su propuesta artística. Sus letras, llenas de picardía y gracia, reflejan una mirada detallada de la vida, tratándola con una familiaridad doméstica que las hace atemporales.
Durante su reciente gira, Kiko Veneno pasó por la capital catalana, presentando algunas de las nuevas piezas que formarán parte de su próximo álbum. Esta actuación subrayó su vitalidad y su carácter inconfundible, interpretando aquellas verdades de bolsillo que lo hacen un artista único.
El concierto, lejos de ser una rutina, mostró una banda impecable y una interacción constante con el momento, permitiendo variaciones sobre lo que estaba previsto. El espectáculo comenzó con material inédito, incluyendo baladas como Guitarrica y Puentes romanos. Durante esta última, el músico pidió silencio al público con una gracia firme, logrando que la atención se centrara plenamente en su música.

"Y solo quiere irse muy lejos / cogerla de la mano y salir corriendo."

el público
A partir de ese momento, el silencio reinó, especialmente cuando Kiko Veneno se quedó solo con su guitarra para interpretar La casa cuartel, una emotiva canción de amor con un trasfondo biográfico. El público, ya entregado desde el inicio, cantó suavemente el estribillo, demostrando la profunda conexión con el artista.
La noche continuó con éxitos de su álbum Échate un cantecito de 1992, como Lobo López, Echo de menos, En un Mercedes blanco y Superhéroes de Barrio. También sonó Veneno, de su mítico disco homónimo con los hermanos Amador, y un surrealista Traspaso que dio paso a la romántica Dice la gente.
El repertorio de Kiko Veneno es tan extenso que cada asistente al Paral·lel 62 seguramente echó en falta alguna canción, pero su presencia escénica y la calidad de su banda compensaron cualquier ausencia. Uno de los temas que no suele faltar en sus conciertos es Los tontos, una rumba que cantó con C. Tangana, con frases que resuenan con la sabiduría popular y una mirada detallada de la vida.
Con una banda impecable, Kiko Veneno voló sobre Barcelona, a la cual homenajeó con La rama de Barcelona hacia el final del recital. El músico demostró su autenticidad, alejado de la automatización, manteniendo su capacidad de observación y la ternura de su mirada. Su música sigue siendo una luz en los rincones oscuros de la vida, tan humilde y popular como sus propias canciones.