Las orquídeas del Delta del Llobregat son plantas de reducida altura, con tallos de entre 20 y 50 cm que sostienen las flores. Sus hojas, de un verde intenso, son alargadas y ovaladas, y se agrupan en la base o se enroscan en el tallo. Bajo tierra, a unos cinco centímetros de profundidad, se esconde un bulbo esférico que da origen a la planta. Estos bulbos se presentan siempre por pares: uno se secará al final de la temporada una vez ha hecho crecer la planta, mientras que el otro, lleno de reservas, preparará la planta para el año siguiente.
Las plantas con flor son esenciales para la biodiversidad, ya que dispersan el polen por viento o insectos, contribuyendo a la polinización. Las orquídeas tienen un papel fundamental en este proceso gracias a su olor y sus formas y colores particulares. Algunas especies desprenden aromas que atraen insectos como las mariposas, especialmente al atardecer. Otras, como la abejaruco amarilla, imitan la forma de hembras de insectos para atraer a los machos, que, al intentar aparearse, acaban polinizando la flor. En casos de autopolinización, los polinios se doblan hacia el ovario, fecundando la flor.
En el Delta del Llobregat se han identificado 23 especies de orquídeas, aproximadamente un 30% de las más de 80 localizadas en Cataluña. Estas plantas se encuentran en tres hábitats naturales característicos: pastos salinos mediterráneos, la retroduna de las playas con vegetación leñosa y los pinares litorales de pino piñonero sobre terreno arenoso. Lamentablemente, estos hábitats se encuentran amenazados por la presión humana y las infraestructuras.




