El impacto del calor en las aulas: un reto para el rendimiento escolar

El estudio térmico en centros educativos alerta sobre temperaturas que superan los umbrales de confort.

Imagen genérica de un termómetro en un entorno escolar que indica temperaturas elevadas.
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Imagen genérica de un termómetro en un entorno escolar que indica temperaturas elevadas.

La organización Greenpeace ha analizado las temperaturas en diversos centros educativos del Estado, incluyendo Barcelona, para denunciar las condiciones térmicas que afectan al alumnado.

Los registros obtenidos mediante cámaras termográficas en un centro educativo de Barcelona han revelado valores superiores a los 31 ºC en el interior de las aulas y el comedor. Estos datos superan ampliamente la temperatura óptima para el aprendizaje, situada entre los 22 ºC y los 24 ºC, e incluso sobrepasan el límite de 27 ºC establecido para trabajos sedentarios en la legislación laboral.
El estudio también ha puesto el foco en los patios escolares. Mientras que las zonas con sombra y vegetación mantienen temperaturas más moderadas, los espacios expuestos al sol, como las pistas deportivas, han llegado a registrar valores por encima de los 50 ºC. Esta situación ha motivado a la entidad a reclamar medidas urgentes de adaptación climática.
Entre las propuestas planteadas por la organización, destaca la necesidad de implementar sistemas de bioclimatización sostenibles, como la ventilación cruzada y el aislamiento térmico, así como la naturalización de los patios mediante la plantación de árboles y la creación de espacios de sombra. Además, se defiende la creación de vías escolares seguras y la priorización de reformas en los barrios con temperaturas más extremas.