María Martínez: La capitana del Rainbow Warrior que lidera la lucha ecologista

La barcelonesa María Martínez Rami narra su trayectoria en la marina mercante y cómo llegó a ser capitana del barco de Greenpeace.

Imagen genérica de una capitana en el puente de un barco ecologista frente a la costa catalana.
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Imagen genérica de una capitana en el puente de un barco ecologista frente a la costa catalana.

María Martínez Rami, nacida en Barcelona y residente en Sitges, se ha convertido en capitana del Rainbow Warrior de Greenpeace, un rol que le permite liderar acciones ecologistas y tomar decisiones clave para la protección del medio ambiente.

Desde su infancia en Sitges, María Martínez Rami (1988) sintió una fuerte conexión con el mar. Esta pasión, combinada con el deseo de viajar, la llevó a estudiar Navegación Marítima en el País Vasco, una elección que le permitió conocer nuevos lugares antes de iniciar su carrera profesional. Comenzó como tercera oficial en remolcadores y tanques, un mundo marcado por la presencia masculina, hasta que en 2014 encontró una oportunidad a bordo del Rainbow Warrior III, el barco de la ONG Greenpeace.
Con el tiempo, Martínez fue ascendiendo dentro de la tripulación, llegando a ser una de las dos únicas mujeres capitanes entre los ocho profesionales que rotan en el barco. Reconoce las dificultades de conciliar la vida familiar, con dos hijos pequeños, en un sector predominantemente masculino y con horarios exigentes, especialmente cuando la pareja también trabaja en el mismo ámbito. Aunque no descarta un futuro alejado del mar, actualmente se muestra satisfecha con su contribución a los proyectos de Greenpeace.
Su vocación ecologista se remonta a la adolescencia. "No quería tener un trabajo que fuera en contra de mis valores, sino que sumara", explica. La entrada en Greenpeace representó para ella la alineación entre su profesión y su compromiso con el planeta. A bordo del Rainbow Warrior, la tripulación realiza diversas tareas, como investigaciones científicas para analizar la presencia de plásticos en el agua y en los peces, o documentación de actividades como la extracción de minerales del fondo marino en el Pacífico, defendiendo la idea de que estos recursos son de todos y deben cuidarse.
Como capitana, Martínez tiene la máxima responsabilidad sobre el barco y su tripulación. "Soy la máxima responsable de todo lo que pasa en el barco", afirma. Su autoridad se extiende a la toma de decisiones sobre las acciones que lleva a cabo la ONG. "Si nos proponen alguna acción que es atractiva, soy la primera que puede tomar la decisión de decir, venga, pues lo hacemos", señala. Esta capacidad de liderazgo es fundamental, especialmente en misiones como la reciente en Sudáfrica y Namibia, donde interceptaron un barco destinado a la explotación petrolífera, con el objetivo de detener el proyecto Rosebank.
Martínez también aborda la realidad de la piratería en aguas internacionales, especialmente en zonas como cerca de Nigeria, el Congo o el canal de Suez. Aunque no la ha vivido directamente, reconoce haber estado en situaciones de tensión. "También lo entiendo, porque los países occidentales que tienen poder les quitan todos los recursos, y nadie va a la guerra porque quiere, sino que es una cuestión de supervivencia", reflexiona sobre las causas de esta problemática.