Hace 13 años, el fundador abrió un establecimiento sin grandes pretensiones con una sala de 30 metros cuadrados. Desde el año 2026, este local se ha transformado en un restaurante biestrellado, con una cocina de excelente calidad a cargo del chef Fran Agudo.
El nombre del restaurante, Mont Bar, hace referencia al pueblo de origen del fundador en la Vall d’Aran, mientras que la segunda parte, 'bar', aludía a sus intenciones iniciales cuando abrió en el año 2013. A pesar de su origen humilde, la cocina ya entonces se alejaba de la oferta tradicional de bar.
“"Si piensas en limitaciones no haces nada. Lo tenemos prohibido. Se trabaja al momento, a la 'minute'."
La cocina, de 20 metros cuadrados, alberga un equipo de doce personas que trabajan al momento para servir a los comensales. El restaurante opera en tres turnos diarios, uno al mediodía y dos por la noche, atendiendo a un total de 39 personas, 13 por servicio. Esta eficiencia se mantiene a pesar de ofrecer dos menús degustación y carta, una complejidad que muchos restaurantes con instalaciones más grandes evitan.
La propuesta gastronómica se caracteriza por su libertad y la invisibilidad de la técnica, según el chef. Los platos son complejos y de precisa resolución, con multitud de elementos y técnicas que resultan en miniaturas culinarias. Entre las creaciones destacadas se encuentran el crujiente de setas, el merengue seco con erizos, el pan suflado con espuma de 'dashi', la tostada de ceviche con lubina y aguacate, el bikini de piel de pollo y calamar, el brioche crujiente con foie gras escabechado y el mochi de sobrasada y queso mahonés.
La filosofía del restaurante se basa en la adaptación al cliente y la consistencia en el servicio. El fundador destaca que el buen funcionamiento de su modelo se debe a la saturación del 'fine dining' tradicional, buscando una experiencia más cercana y menos encorsetada, donde la calidad del producto y la preparación son la prioridad.




