El ilustrador Nathan Fowkes es reconocido por su contribución a cerca de treinta películas de animación, dando vida a entornos visuales inolvidables en títulos como Shrek, Cómo entrenar a tu dragón, El príncipe de Egipto o Río. Su labor es fundamental para establecer la atmósfera y el contexto narrativo de cada historia.
Fowkes describe su trabajo como la traducción del guion a imágenes, buscando un equilibrio entre la belleza visual y la capacidad de emocionar al espectador. El color, la luz y la composición son sus herramientas principales para transmitir sentimientos y acompañar el desarrollo de la trama, con el objetivo de que el público conecte profundamente con la obra.
Respecto a la inteligencia artificial, Fowkes la considera una herramienta valiosa para la investigación y el borrador inicial, aunque reconoce la reticencia a admitir su uso públicamente. Argumenta que, al igual que con los sables láser de Star Wars, la IA puede ser poderosa, pero su valor reside en la destreza del artista que la utiliza. También destaca su potencial para optimizar los tiempos de producción, permitiendo a los creadores disponer de más tiempo personal.
El proyecto más desafiante para Fowkes fue Cómo entrenar a tu dragón, debido a los constantes cambios de dirección e historia. En cambio, recuerda El príncipe de Egipto, su primera película, como una experiencia muy satisfactoria y formativa, gracias al gran talento del equipo involucrado.
Además de su trabajo en cine y videojuegos, Fowkes imparte clases en la escuela de dibujo y cómic Joso de Barcelona, donde comparte sus métodos con jóvenes aspirantes. Su objetivo es inculcar la importancia de transmitir emoción a través del arte.




