Comercios de barrio: Refugios climáticos contra el calor

Farmacias, librerías y otras tiendas se suman por segundo año a la red de micro-refugios climáticos de Barcelona, ofreciendo un oasis de frescor gratuito.

Imagen genérica de un comercio de barrio en Barcelona que sirve de refugio climático.
IA

Imagen genérica de un comercio de barrio en Barcelona que sirve de refugio climático.

Farmacias, pescaderías y librerías de Barcelona se han sumado por segundo año a la iniciativa de micro-refugios climáticos, ofreciendo espacios frescos y gratuitos para combatir el calor estival.

Los comercios de barrio no solo destacan por su trato cercano al cliente, sino que también se han convertido en espacios donde los ciudadanos pueden refugiarse de las altas temperaturas sin necesidad de comprar. Iniciativas como la de la farmacia Leon, en Sant Andreu, ejemplifican esta tendencia: "No hace falta venir a comprar para pedir un vaso de agua o para entrar a aclimatarse", explican.
Esta red de refugios climáticos ha crecido significativamente este verano, superando los 500 espacios abiertos a todo el mundo para huir del calor. Además de los equipamientos públicos tradicionales como bibliotecas, museos o parques, este año se han incorporado cerca de 60 nuevos micro-refugios.
Estos micro-refugios incluyen farmacias, comercios y diversas entidades, que permiten a los ciudadanos descansar durante un rato. Algunos de estos espacios también ofrecen asientos y acceso gratuito a agua y aseos. Según Nadia Quevedo, comisionada de Promoción Económica, Comercio y Restauración, la incorporación de estos negocios es "normal" porque "forman parte de nuestra sociedad, de nuestro día a día. Son espacios cohesionadores sociales".