El Ayuntamiento de Barcelona ha comenzado los trámites para contratar el derribo de la antigua aduana de la Estación de Francia, un edificio histórico que data de 1926. Este espacio, que sirvió para recibir migrantes y era compartido por la policía fronteriza y la Guardia Urbana, será demolido a pesar de su catalogación como bien de interés documental y ser el último exponente de los inicios de la infraestructura ferroviaria. La argumentación municipal para justificar la demolición se basa en la calificación del espacio como destinado a la red viaria básica, considerando el inmueble fuera de ordenación.
La situación del edificio y su inminente derribo llegarán al próximo Pleno Municipal. Barcelona En Comú presentará una petición, liderada por el concejal Jordi Rabassa, pidiendo que se reconsidere la decisión. La formación argumenta que las obras de la nueva Biblioteca Pública del Estado, diseñada por Nitidus Arquitectes, no afectan a la antigua aduana, ya que los planos previos preveían un espacio alrededor de las instalaciones centenarias.
“"Dada la desaparición reciente de diversos edificios patrimoniales ferroviarios de la ciudad, pedimos que el gobierno reconsidere el derribo de la antigua Aduana, vestigio del patrimonio ferroviario de Barcelona, y que lo mantenga tal como contempla el proyecto ejecutivo de la nueva biblioteca provincial."
Barcelona En Comú también ha solicitado acceso al informe patrimonial que justifica la demolición. Cabe recordar que a mediados del siglo XX se construyó un altillo en la parte policial del edificio, y desde entonces ha sufrido diversas reformas interiores, acogiendo recientemente oficinas de servicios municipales.




