La visita del Papa a Barcelona coincide con la Selectividad y una huelga de docentes

La ciudad se enfrenta a afectaciones de movilidad y protestas educativas durante la visita del pontífice y las pruebas de acceso universitario.

Imagen genérica del Estadio Olímpico Lluís Companys lleno de gente diversa con banderas durante la visita del Papa a Barcelona.
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Imagen genérica del Estadio Olímpico Lluís Companys lleno de gente diversa con banderas durante la visita del Papa a Barcelona.

La ciudad de Barcelona ha vivido una jornada compleja marcada por la visita del Papa León XIV, el inicio de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) y una manifestación de docentes.

La jornada de este martes ha comenzado con antelación para estudiantes y profesores de Bachillerato catalanes, que se han adelantado a posibles incidencias durante las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Estas coincidían con la visita del Papa León XIV a Barcelona y las protestas convocadas por sindicatos educativos para reclamar mejoras al Departament d’Educació. La mayoría de estudiantes fueron convocados tres cuartos de hora antes de lo habitual para garantizar la llegada a tiempo al examen de Lengua Castellana y Literatura.
"Como habíamos previsto que podría haber complicaciones, estuvimos mirando transportes que fueran un poco seguros. Hemos quedado más temprano para coger el tren y luego el metro y hemos llegado muy bien", explicaba una profesora de catalán del Institut Bernat el Ferrer de Molins de Rei, que se examinaba en las aulas del Campus Nord de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Muchos docentes lucían camisetas amarillas, distintivo de la revuelta educativa, y afirmaban sentir la necesidad de estar presentes con los estudiantes.
A unos cuatro kilómetros de distancia, los maestros comenzaban a congregarse en las Torres Venecianas de la Plaça d'Espanya para iniciar una manifestación bautizada como la 'papavaga'. La marcha, convocada por USTEC, CGT e Intersindical, ha culminado a las puertas del Parlament de Catalunya. Los docentes se han unido a otros profesionales en huelga, como trabajadores de bibliotecas, con carteles irónicos que comparaban al alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, con el pontífice.
Un padre nuestro improvisado criticaba el gasto en la visita papal: "Se están gastando decenas de millones de euros en la visita del Papa y se está triplicando el gasto estatal", señalaba el portavoz de la Intersindical, Marc Martorell. La movilización ha dificultado la movilidad, ya complicada por la llegada del Papa León XIV, que ha aterrizado con retraso en el aeropuerto de El Prat.
La Catedral, primera parada del Papa, ha concentrado mucha gente en la Plaça Nova, a pesar del importante dispositivo policial. Más tarde, el Estadi Olímpic Lluís Companys ha acogido un acto multitudinario, comparado con un concierto de rock por la diversidad de asistentes: desde personas con banderas españolas, vaticanas y catalanas, hasta gente con hábitos franciscanos y camisetas con versículos evangélicos. La diversidad de procedencias e ideologías era notable, incluyendo gente de Cataluña, Latinoamérica y turistas.
Aunque la primera jornada de las PAU y la llegada del pontífice han transcurrido sin incidentes destacables, el miércoles se esperan más afectaciones. El Papa se desplazará a la prisión de Brians 1 en Sant Esteve Sesrovires y a la Abadía de Montserrat. Algunos centros educativos estudian mantener la convocatoria anticipada para evitar el colapso circulatorio.
"El primer día de la selectividad solemos quedar más temprano porque es un día en que se deben hacer algunas gestiones previas al examen y la puntualidad debe ser máxima", confirmaba una miembro de la dirección del Institut Bernat el Ferrer.
La Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra han blindado los accesos a la Parroquia de Sant Agustí en el Raval y el entorno de la Sagrada Familia, donde se celebrará una misa por el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Se han aplicado restricciones de movilidad y aparcamiento significativas, afectando calles clave como Lepant y su entorno.
A pesar de la señalización, algunos conductores se han visto sorprendidos por las restricciones, con varios vehículos retirados por la Guardia Urbana. El entorno de la Sagrada Familia se ha convertido en base de operaciones para medios de comunicación, con las explanadas engalanadas para la visita papal.