Cientos de personas se concentraron a las puertas del comercio con el objetivo de adquirir uno de los nuevos modelos, fruto de la colaboración entre Swatch y la marca de lujo Audemars Piguet. La fiebre por este producto exclusivo llevó a los primeros compradores a instalarse en la zona a mediados de semana, acampando con mesas y sillas, una imagen que se ha repetido en diversas ciudades del mundo.
Muchos de los interesados tenían la intención de revender los relojes a un precio muy superior al original. De hecho, antes de su salida oficial a la venta, ya se anunciaban en plataformas de compraventa por hasta cuatro veces su valor de mercado.
La elevada afluencia de clientes requirió el despliegue de varias unidades de los Mossos d'Esquadra, incluyendo agentes antidisturbios, para garantizar el orden público. Según fuentes policiales, la actuación se desarrolló sin incidentes destacados.
Ante la masificación en las puertas del establecimiento y para prevenir posibles problemas, la tienda Swatch del paseo de Gracia tomó la decisión de no abrir sus puertas. Se colgó un cartel informando que, 'por motivos de seguridad', el local permanecía cerrado.




