Después de un inicio de semana con temperaturas suaves, que podrían alcanzar los 25 ºC el lunes, el tiempo comenzará a cambiar el martes con un ligero descenso térmico y chubascos de tarde, principalmente en el prelitoral y el interior. El lunes se prevé soleado, con algunas precipitaciones aisladas en los Pirineos y el noreste.
El cambio más significativo se espera a partir del miércoles, cuando un pasillo de vientos fríos procedentes del círculo polar llegará a la región. Esta situación comportará un descenso de las temperaturas, con máximas que se situarán por debajo de los 20 ºC y mínimas cercanas a los 10 ºC en el centro de la ciudad de Barcelona. Se prevé que este episodio de aire frío tenga su máxima intensidad entre el jueves y el sábado, haciendo que el ambiente recuerde más el final del invierno o el inicio de la primavera.
La inestabilidad también traerá lluvias, con más probabilidad en las comarcas de Barcelona y Girona entre el jueves y el viernes. Estos chubascos podrían ir acompañados de tormenta y granizo en varias comarcas, e incluso se podría ver nieve en cotas relativamente bajas para la época del año. En la vertiente norte de los Pirineos, la nieve podría aparecer por encima de los 1.200 metros.
Además de la lluvia y el frío, el viento también será un factor importante. A partir del miércoles, se podría acelerar el mistral en las Terres de l'Ebre y la tramontana en el Empordà, lo que podría provocar un aumento de la alteración marítima, especialmente entre el jueves y el viernes. Esta semana se presenta, pues, más fresca de lo habitual para el mes de mayo, con la posibilidad de regar el territorio después de un abril récord en temperaturas.




