La temporada estival arranca en las playas de Barcelona y su entorno, marcando el inicio de un ritual esperado por muchos. Sin embargo, la afluencia de bañistas reabre el debate anual sobre la prohibición de fumar en estos espacios públicos, una medida que busca garantizar un entorno saludable y libre de humo.
La Diputación de Barcelona recuerda que el tabaco es perjudicial para la salud, tanto para los fumadores como para las personas expuestas al humo, y subraya el impacto medioambiental de las colillas en la arena y el mar. Desde 2022, fumar está prohibido en las playas de la capital catalana, con una sanción de 30 euros por incumplimiento.
Esta medida, que ya se aplicaba en municipios como Sitges desde 2021 y Vilanova i la Geltrú desde 2020, se extiende este año a nuevas localidades como Premià de Mar, Vilassar de Mar, Cubelles, Sant Andreu de Llavaneres, Sant Vicenç de Montalt, Sant Pol de Mar, Vilanova i la Geltrú (ampliando el veto a todas sus playas) y Mataró. Estas poblaciones han llevado a cabo campañas de concienciación previas.
En contraste, el vapeo continúa permitido en las playas de Barcelona. El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) anuló el intento de prohibición municipal, dictaminando que el ayuntamiento no tiene la autoridad legal para vetar los cigarrillos electrónicos en estos espacios. El objetivo final de la Diputación de Barcelona es que las 107 playas de la demarcación sean espacios de bienestar, sostenibles y libres de humo.




