Éxito en el Empordà: 100 parejas de chorlitejo patinegro reproductoras

Las medidas de protección en el Parque Natural de los Aiguamolls del Empordà favorecen la nidificación de esta especie protegida y en regresión.

Imagen genérica de un chorlitejo patinegro anidando en la playa.
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Imagen genérica de un chorlitejo patinegro anidando en la playa.

Un centenar de parejas reproductoras de chorlitejo patinegro se han contabilizado en el Empordà, una cifra histórica que confirma el éxito de las medidas de protección implementadas en el Parque Natural de los Aiguamolls.

Las medidas de protección implementadas en el Parque Natural de los Aiguamolls del Empordà, como el cierre parcial de la playa de Can Comes en Castelló d'Empúries (Alt Empordà), han dado resultados positivos para la cría del chorlitejo patinegro. Se han contabilizado un centenar de parejas reproductoras, una cifra histórica para una especie protegida y en regresión en el Estado.
Según el director de los Aiguamolls, Ponç Feliu, setenta parejas se han localizado en los Aiguamolls y treinta más en el Montgrí, las Illes Medes y el Baix Ter. Esta población ha aumentado significativamente respecto a las 40-50 parejas habituales en los últimos años, lo que demuestra la eficacia de las medidas tomadas.
El chorlitejo patinegro realiza su cría entre los meses de marzo y julio, una época clave que coincide con la alta afluencia de personas a las playas. Los nidos, camuflados en la arena de las zonas dunares, son vulnerables a las molestias humanas y a la presencia de perros sueltos, que pueden depredar los polluelos. El cierre de zonas de cría busca preservar su tranquilidad y evidenciar que las playas son ecosistemas vivos.
El técnico de uso público del parque, Ivan Bustamante, ha detallado que, además del cierre de dos kilómetros de Can Comes, se balizan los nidos detectados fuera del tramo señalizado. La labor de los informadores del parque es crucial para concienciar a los visitantes sobre la importancia de no acceder a estas zonas protegidas.
Además del chorlitejo patinegro, las medidas de protección también han permitido la detección de una pareja de charrán pequeño criando en Can Comes, una especie que antiguamente ya había anidado en esta zona. Esto subraya la importancia de preservar estos ecosistemas para el retorno de la vida salvaje.