La noche inaugural de las Fiestas de Gràcia ha cerrado con un balance positivo, sin incidentes destacables y con una notable afluencia de visitantes. El éxito de público, como es habitual, provocó que los aforos de varias calles se vieran superados, resultando en colas de aproximadamente 30 minutos para acceder a ellas.
El control de accesos, una medida implementada desde hace tiempo, permitió una experiencia más cómoda en el interior de algunas calles como la del Progrés. Sin embargo, en otras vías, como la calle de Llibertat, la densidad de personas dificultó la movilidad.
A pesar de las esperas, la mayoría de visitantes mostraron comprensión ante la situación, entendiendo que las colas son una consecuencia inevitable de la gran cantidad de personas que acuden para admirar los adornos de las calles y disfrutar de los conciertos nocturnos. Las aglomeraciones se han normalizado y muchos consideran que el esfuerzo vale la pena. "Ha sido un ratito de cola pero ha valido muchísimo la pena porque realmente es impresionante el trabajo que tienen las calles y nos ha impresionado mucho", comentaba un asistente.
Con seis días de fiesta por delante, la jornada de este sábado marcó el inicio oficial tras una noche intensa para finalizar las decoraciones. Miembros de las comisiones expresaron su intención de disfrutar del ambiente, mientras que otros, como un joven de la calle de la Llibertat, manifestaron su intención de permanecer hasta el cierre a pesar de la falta de sueño.
La programación de este sábado incluyó los primeros actos de fuego, y la fiesta continúa este domingo con la tradicional diada castellera.




