La medida, que aún no tiene fecha de aplicación concreta, se mira en sistemas ya existentes en FGC y Renfe. La validación al finalizar el trayecto permitirá recoger datos precisos sobre los desplazamientos de los usuarios, incluyendo el punto de inicio y final, el día y la hora.
Según explica el director general de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), Manuel Valdés, esta información, tratada de forma anónima, será clave para "ajustar la oferta a la demanda real" y mejorar así el servicio, reforzando líneas y horarios con mayor saturación.
La T-mobilitat, que sustituye las antiguas tarjetas magnéticas, ya permite conocer el inicio de los viajes. La implementación de validadores de salida en los autobuses interurbanos completará esta información, esencial para la planificación futura del transporte público.
“"El proyecto deberá iniciarse cuando la T-mobilitat esté completamente desplegada en Catalunya."
Esta nueva funcionalidad abrirá la puerta a una transformación del modelo tarifario. Se pasará de un sistema basado en coronas a otro más vinculado a la distancia real del desplazamiento, evitando así incrementos bruscos de precio entre poblaciones cercanas.
La ATM, creada hace tres décadas para unificar el transporte público metropolitano, trabaja para extender este modelo a toda Catalunya y completar la integración tecnológica de la T-mobilitat. El proceso, que implica la integración de más de 70 operadores solo en el ámbito de Barcelona, ha resultado más complejo de lo previsto.
El objetivo final es que la T-mobilitat integre todos los servicios de movilidad, incluyendo tren, bus, metro, tranvía, bicicleta compartida, coche compartido y taxi, en una única plataforma digital. Esto permitirá planificar, reservar y pagar viajes multimodales desde una sola aplicación.




